
Tal y como ya hemos visto, el juego del póquer se basa en un par de factores que determinarán cada una de nuestras jugadas. Es decir, en la habilidad, la suerte y la probabilidad que lleguen a producirse en unas determinadas situaciones. Asà que por eso, dependiendo de nuestra probabilidad de juego, deberemos tener en cuenta la evaluación de los riesgos.
Esto quiere decir que debemos tener en cuenta, por ejemplo, que cuántos más sean los jugadores mayor probabilidad habrá de que existe una baza de mayor rango que la nuestra, aunque también habrá mayor probabilidad de que exista una de rango menor.
Si al repartir nos dan una mala mano, las posibilidades de mejorarla lo suficiente para ganar son remotas. Asà que si no tenemos al menos una pareja o necesitamos un total de cuatro cartas para hacer una escalera lo mejor serÃa retirarnos, a menos que seamos muy afortunados y que la suerte nos sonrÃa.
Una vez estudiadas y vistas todas las probabilidades de cada mano nos daremos cuenta de que las probabilidades de obtener una buena baza elevada son también remotas. Por eso el póquer es también un juego de meticulosas estrategias y un estudio de nuestras posibilidades.



