
Quién lo iba a decir, el poker, de moda. Un juego que hasta hace muy muy poco se relacionaba indefectiblemente con los bajos fondos y el consumo desconsiderado de alcohol y tabaco está viviendo hoy dÃa un realce y un lavado de cara que lo colocan entre los juegos más prestigiosos.
Porque, pensándolo bien, no son pocas las facultades necesarias para ser un buen jugador de poker: frialdad, concentración, inteligencia, estrategia, nervios de acero… Vamos, hay que ser el mÃsmisimo Rafa Nadal o Roger Federer para salir victorioso de una partida.
Y aunque indefectiblemente, aún hace falta un puñado de dinero para jugar profesionalmente, los programas de televisión de póker han popularizado este juego (bueno, deporte lo llaman en algunos canales, dejaremos el debate para otro post) en base a demostrar lo inocuo de su desarrollo si se hace de puertas abiertas y con unos lÃmites económicos acordes a los jugadores que participan.
Casi todos los canales de televisión en España y en Estados Unidos cuentan ya con su programa de poker. A pesar de que todavÃa están enterrados en las franjas horarias exclusivas para adultos, la aparición en ellos de caras conocidas, deportistas, famosos, está levantando el velo oscuro que lo tapaba y descubriendo el poker como lo que creemos que realmente es, un juego, sin necesidad de otros alicientes para disfrutarlo.
Este años, los premios Grammy han tenido, por segundo año consecutivo, un programa de poker nominado a la “Mejor retransmisión de un evento deportivo”, en concreto, la World Series of Poker celebradas este año en Las Vegas. Un paso más en la normalización del poker como ocio.



